Dos/tres, doce:treinta y cinco

Franz Ferdinand suena en mi cabeza, y me siento solo; pero no en ese orden. Luna en escorpio y almuerzo fuera de la oficina. ¿No hay dónde sentarse en esta plaza? Caminaré.

Escribo encima de un sándwich mientras camino; frases sueltas que quizás se ensamblen y tomen forma al momento de transcribirlas. Pensaba escribir acerca de mi costo de oportunidad, mientras imagino el reflejo de mi cara en la hoja de la guillotina. Y Franz Ferdinand vuelve a sonar en mi cabeza, porque tiene mucho que ver con esto.
Me dirijo a la terraza, a donde pueda comer, escribir, y quizás terminar de leer el libro que traje conmigo, mientras la oficina que uso está ocupada, y la máquina contenida en ella está defragmentándose.

Hoy era un día ideal para resolver asuntos personales. Quizás para hacer un ritual. Por qué no lo habré pensado…


?Leyendo blogs en el trabajo? ?Haz click y escapa antes de quete agarren!

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