Al fin solos: tu, yo, y el satélite espía.

“En América, Ud. puede ver televisión por satélite. En la Rusia soviética, los satélites lo ven a Ud.”

(In America, you can watch satellite TV. In Soviet Russia, satellites watch you!)

 

Hoy se anunció que todos los registros de nuestra identidad se manejarán a través de manos, máquinas y programas cubanos. También nuestro sistema de elecciones. (inserte frase irónica aquí)

En la misma toma, el ministro de Interiores y miembro del equipo rocket, dijo que no importaba para nada haber adquirido dichos sistemas sin licitación, ya que “Nosotros compramos un satélite a China y no hizo falta licitación”.

 

<em> Según un número de la revista Details, más de 40.000 policías están encargados de patrullar internet. En la China comunista, internet te surfea a ti. (In Commnunist China, Interner surfs you!) </em>

 

Una de las mitades del equipo rocket sumó, en una sola toma de cámara, dos escenarios de miedo. Cuba y China. Pero no son los únicos escenarios de miedo para Venezuela.

 

De continuar esta situación, y visto el recrudecimiento (público y privado) de las prácticas del régimen de gobierno actual, en algún momento se me plantearon tres escenarios básicos:

El primero, Camboya: la eliminación física de todo aquel que supiese leer, escribir o pensar distinto. (Vean ‘Los Gritos Del Silencio’.) Sumamente zamorano, ¿verdad? Venezuela es demasiado cosmopolita y urbana para que esa cosa pase en escala masiva. No puedes borrar tantos recuerdos visibles de lo que una vez fue.

El escenario Camboya es muy limitado y no serviría en la escala nacional… a menos que ocurra un desastre natural, o una guerra. (Eso explicaría las victorias del régimen en Vargas, Falcón y Mérida, por ejemplo.)

 

El otro escenario es Cuba: miedo en las calles (pero mucho entretenimiento y ‘sabor latino’), espionaje, adoctrinamiento. La vida sin opciones, esclavos y aislados.

 

Cada vez que paso por el MERCAL que queda en los alrededores de la plaza de la Candelaria, y veo colas de gente esperando para entrar, me pregunto si conocen lo que es una libreta de racionamiento. Provoca gritarles para despertarlos.

Quizás, inocentemente, deseen algo así.

Este es el escenario que más se usa como poster, en el público opositor. Sin embargo, replicar esa experiencia y luego adaptarla, resulta costoso; y la situación histórica y geográfica no ayudan mucho. Cuba es una isla y Venezuela no lo es,   con todo lo que ello implica. Cuba era un país agrario cuya única experiencia occidental era los burdeles de la Mafia. Venezuela sabe lo que se estaría perdiendo. Al menos, la Venezuela urbana lo sabría.

 

El tercer escenario es el que me causa más miedo, porque cumple con lo superficial; y eso es todo lo que el mundo puede ver desde sus poltronas: China.

La ambigua China de hoy aparenta ser un modelo de prosperidad, un Buda gordo y sonriente.

Pero la ‘felicidad’ no es completa. Dicha prosperidad no les llaga a todos (y se supone que en el comunismo todas ponen –trabajo- y todos ganan –seguridad- ¿no?) Además, si el ciudadano chino puede decidir qué marca de celular comprar, pero no puede decidir qué culto seguir ni qué páginas web leer, entre otras cosas (como sus dirigentes, por ejemplo); pan y circo. (Un reportaje de la revista Fortune del 16/10/2000 nos muestra cómo es la cosa en Shanghai.)

 

Es curioso ver en qué forma se solapan estos últimos escenarios. Hablaba de los prostíbulos de la Cuba de Batista; luego de las jineteras de la Cuba de Fidel. La capitalización descorazonada de China ha hecho surgir grandes conglomerados de prostitución. (Qué buena oportunidad para que disfruten el fotorreportaje ‘China Girls’ de la revista Details, donde se documenta la explosión del ‘negocio’ en China) pero esta vez no es la Cosa Nostra, sino generales del ejercito rojo u funcionarios gubernamentales los que lucran de esta gigante trata de blancas.

Entonces, los escenarios ‘China’ y ‘Cuba’ no son mutuamente excluyentes, y el resultado de la suma de ambos podría ser Venezuela.

 

República Cu-China: libertad económica sumamente limitada (hay grandes riquezas para quien quiera pegarse a la línea o trabajar bajo ella); inversión extranjera masiva que no llega al ciudadano sino a través del estado; aislamiento internacional (y alianzas non-sanctas); miedo. Alguien dijo que el miedo no es el mismo con un caramelo en la boca.

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