fragmentos de ficción

-la última vez que lo vi caminaba desatándose la corbata con violencia, casi arrancándosela.
Casi todos los que estaban en la mesa accedieron. Otros bebían de sus jarras de cerveza.
-oh, sí, lo recuerdo. A los pocos días era evidente que lo iba a dejar todo.
Otro trago y las imágenes empezaron a aflorar: mejor vestido que la mayoría de sus pares, a pesar de que ganaba menos, simbólicamente desgarrando la horrible tela de la corbata obligatoria (aunque las camisas no estaban tan mal) mientras recorría a pie hacia el este, en vez de usar el subterráneo. “Prefiero caminar que esperar.”
Siguen bebiendo y tapeando en silencio.
Muchas veces sucedía que era la primera cara visible al entrar. Muchas veces los clientes le preguntaban cosas, de lo más básico a lo más elaborado. Incluso en oportunidades era confundido con el jefe.
-nunca quiso aprovecharse de eso, no tenía la malicia. Además, él, cuado está entrando no quiere irse de malas…
-y cuando sale, ¡se quiere ir tan rápido como sea!
Risas en la mesa.
La chica trae más cervezas. Todos han flirteado con ella.
Todos lo saben, pero nadie se atreve a poner las palabras juntas: él se fue.
Ya es tarde para la presentación de Samara y su danza del vientre. Otra vez será; quizás en la próxima despedida.

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