fragmentos de ficción

viernes-.

-Para no caer, es necesario dosificar los movimientos. Entra una vez para ir al baño, y vuelve a salir. Deja pasar varios minutos y vuelve a entrar, esta vez al archivo. Piérdele miedo a tocar la puerta o a pedir que te la abran.
Del otro lado del escritorio. Entre nosotros un cenicero y una botella de Jim Bean. Gustos exquisitos tiene éste… lo que es licor de pobre allá, tiene precio de rico aquí. Te la cambio por Santa Teresa Solera 1754.
-No compares lo que ves cuando llegas con lo que ves cuando te retiras. Comprende que los del turno de la noche somos animales distintos.
-Incluso si se reúne el alto coturno con la plebe. –respondo.
-Incluso si se reúne el alto coturno con la plebe.- repite, y no puedo creer que haya usado mis mismos términos de estudiante. Quizá no los cambió porque no los comprende. Estoy ocupado en mis pensamientos buscando sinónimos más fáciles mientras mi interlocutor toma otra bocanada de humo y me interrumpe
-…Tengo que separar mis reacciones de las acciones de los demás, o al menos que no se note… – y bota el humo.
¿Me lo dice a mí o se lo dice a sí mismo? Otra bocanada mientras espero una pista para no tener que preguntar directamente. “No preguntes directamente”, me había dicho antes.
-Has sido bendecido… –‘¿existe esa palabra?’, me pregunto. -Has sido bendecido con la oportunidad… de poder regular tu comportamiento. Intentar algo de esa… autodisciplina. Puede ser que muchos ojos te estén viendo, pero no estará el dedo del jefe descendiendo hacia ti. Al menos no la mayoría del tiempo. Incluso… -cambia de entonación hasta parecer parlamentario, pero sólo le dura hasta la próxima pausa. -Incluso, tendrás que ser mucho más cuidadoso con tu trabajo porque no vas a estar buscándolo todo el tiempo cuando escribas mal un número.
-Pero apuesto que el otro será tan fastidioso como lo permitan sus dos últimas horas de turno. -apenas pienso esto, una parte de mí me responde. ‘¿que hacés preguntándote eso?’
-Recuerda, chico, que estás sentado allí de prestado. Temporal. Tem-po-ral. No esperes nada, haz lo que te pidan, y si logras dar más o sacar más, pues, bienvenido sea.- Dejo que sus palabras se registren, y le robo un sorbo a la pequeña botella de bourbon. Puede empezar a gustarme.


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