serpenteando un rato

¿Hasta qué punto queremos ser protagonistas de las historias que contamos?
¿Quién dice que Nabokov (a pesar del férreo control que ejerce sobre sus personajes) no quiso vivir las aventuras de sus caracteres, ser Humbert Humber, o la misma Lolita? ¿Hasta qué punto el pasado, en tanto no demostrable, puede ser modelado para obtener el presente deseado? Tal como diría algún periodista, “apégate a la historia”. O a la Historia.

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