Fragmentos de ficción: 3 de la mañana; domingo


A esta hora, cualquier cosa que uno haga en su casa, a solas, es una celebración del tiempo perdido.
Demasiado dopado para escribir, demasiado tarde para llamar, demasiadas explicaciones para salir.
Con varios desvelos encima, viendo películas alquiladas – y cayendo rendido por las mañanas -, esta hora es la hora de las imposibilidades.
Coqueteando con el alcoholismo, bebo a solas por el tiempo perdido y los sacrificios forzados; aquellos que desaparecen tesoros de nuestros altares, y no notamos su falta sino cuando les invocamos, y ya es tarde.
Tres de la mañana, y la persona que deseo ver es inalcanzable.

Salud por todo aquello importante que quedó por realizarse. Llenarán nuestros momentos de martirio mientas pasamos nuestras horas como engranajes de la rutina.
Sin embargo, no me castigo más. Sé que hay causas y consecuencias; y que ni las lágrimas, ni la ficción ni las palabras pueden retrocedernos al pasado. Posted by Picasa

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