Buen trabajo, Joe: Esquivando balas.

(de la serie: buen trabajo, joe)

Te ves en el espejo. Te ves bien, a pesar que el traje es ajeno. Son las tantas de la noche: ya puedes aflojarte la corbata y un botón de la camisa. Te importa poco llegar: quien quiera ubicarte podrá hacerlo.
Decides perderte entre los callejones oscuros y las viejas manzanas, buscando dónde inicia la frontera entre La ciudad y el barrio.
Ignoras a quien desea tu atención. Es sólo un paseo. Contraria a otras noches, hay confusión y no sabes lo que sientes. Y Lo haces de nuevo: dejas el cuerpo aquí y La mente en otra parte, para evitar hacerte Las mismas preguntas y evitar esa presión en el pecho que algunos llaman miedo. Boom, allí está. ¿Es un niño o una niña?
Una criatura ebria vocifera temperaturas: 42, 43 grados. Nadie te extrañará, alcohólico. Estiras el brazo, puño cerrado y La palma mirando aL piso. Tomas aire.
Orificio de entrada por la nuca. Ángulo ascendente de dos grados. Distancia… ¿cuánto, cien metros?
Por favor no mires hacia atrás. No te distraigas con aquello que no pudo ser, por aquellos sacrificios tan mal pagados. Consuélate, pero no mucho: aún puedes escaparte un rato a jugar Texas Hold’em mientras no estás esquivando balas. Cuál de éstas será la última. ¿Cuándo este día acabará?

–31/07/06

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